Nota Turismo Noruega post pademia

Este es el turismo que quiere Noruega tras la pandemia -y quizá deberíamos imitarlo-

El país reducirá en un 50% sus emisiones climáticas para 2030 mientras suma un 25% más de puestos de trabajo de calidad en su industria turística

“Nuestros visitantes internacionales están muy preparados para pagar por las cosas y dejan una huella de carbono baja: esto se debe a que los enriquecemos con fuertes impresiones y experiencias que ellos valoran mucho, y porque aprecian el hecho de que nuestra industria turística se basa en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU”.

Son frases del principio del epílogo de la Estrategia de Turismo Nacional 2030 que acaba de presentar Noruega. Y el escenario posible del que hablan se ubica, precisamente, en 2030, a nueve años de ahora.

 

“Hay sistemas de transporte ecológicos que se pueden utilizar para viajar sin problemas a Noruega y todos los que llegan aquí los usan (…) La energía fósil no se utilizará en 2030. Todo funcionará con electricidad e hidrógeno: aviones, barcos, trenes, drones de pasajeros y otros vehículos”, continúa el documento.

Sin duda, es tan tajante como ambicioso. Pero los noruegos no van a aceptar menos: han tenido toda la pandemia para pensar en el turismo que quieren y están centrados en la excelencia ecológica.

Y sí, son uno de los principales exportadores de combustibles fósiles del mundo, lo que se suele utilizar para denostar sus propuestas verdes. Pero no se esconden: “En 2021, los agentes del turismo y los políticos aprendieron algo vital de la historia de la aventura petrolera noruega. Las materias primas en sí mismas no son las que construyen el país. La forma en que refinamos y administramos nuestros recursos juntos es lo que nos aporta el éxito. El resultado ahora se conoce como la aventura turística noruega”.

 

OBJETIVO: 50% DE EMISIONES EN 2030

Quedémonos ahora en este año: bajemos a la realidad. ¿Cómo se va a conseguir algo así en tan poco tiempo? Empezando lentos, pero seguros: “Una de las principales iniciativas de la Estrategia Nacional de Turismo del país es el compromiso de la industria de reducir en un 50% sus emisiones climáticas para 2030 (en base a los niveles de 2019) y de disminuir las emisiones anuales del transporte en un 10%”. O sea, que puede que no todos los medios de transporte sean ecológicos en nueve años, pero a ello aspiran. Un ejemplo: el Gobierno ya obliga a los cruceros que recorren los fiordos Patrimonio de la Humanidad a ser neutros en carbono para 2026.

 

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Para conseguir este objetivo, están desarrollando una calculadora llamada Klimasmart (“Inteligencia climática”). Esta revelará el consumo por kilo de emisiones de CO2 de los distintos mercados turísticos en la parte de transporte del viaje. La herramienta está pensada para que los elementos de la industria turística piensen en términos de costes más allá del dinero, facilitando que realicen mejores evaluaciones de la relación entre el impacto del consumidor y los costos climáticos de sus propias iniciativas estratégicas.

También existe otra herramienta ya en marcha, CO2rism, que sirve para calcular las emisiones de CO2 causadas por el transporte de turistas hacia y por dentro de Noruega. Sus usuarios también son empresas y touroperadores.

Asimismo, se ha implementado la etiqueta de “Destino sostenible”, que poseen los lugares que estén trabajando más activamente en eliminar su huella de carbono. Si buscas experiencias culturales inolvidables, por ejemplo, puedes pasar de Oslo y viajar a pequeños pueblos más verdes -y acogedores-, como Røros, Lærdal o los pueblos de Setesdal, todos repletos de tradiciones ancestrales.

 

MÁS TRABAJO PARA TODOS

“La industria de viajes es una industria en crecimiento y juega un papel importante en la configuración de las comunidades locales y la creación de puestos de trabajo muy necesarios. Siguiendo las recomendaciones, la estrategia sugiere que se crearán casi 43.000 nuevos puestos de trabajo (un 25% más) dentro de la industria de viajes noruega para 2030”, explican desde Visit Norway.

En general, la idea es que la mitad de la población trabajadora esté, de alguna u otra manera, relacionada con el turismo en el país. Asimismo, se busca que los empleados estén contentos con sus puestos: “La gente joven disfruta trabajando en la industria, formándose para ello y quedándose en ella una vez dentro del mercado”, relatan en ese epílogo en el que imagina cómo será Noruega en 2030.

 

Todo ello pretenden hacerlo asegurando que los residentes siguen felices (en 2020 fueron el octavo país más feliz del mundo) y que el turismo aporta dinero durante todo el año hasta en el último pueblecito de Noruega, pero sin interrumpir su ritmo natural.

Suena a utopía, ¿verdad? Puede ser. Pero ¿qué país no querría un turismo no estacional, dispuesto a pagar lo que se le pida por experiencias valiosas, respetuoso con el entorno y con el planeta? Sin duda, es una utopía más que deseable de la que todos los Estados podrían aprender.

 

Fuente\   www.traveler.es Portal de Amenidades

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